139 Años del nacimiento del Beato Ceferino Namuncurá, el «Lirio de la pampas»
Un día como hoy, nacía el hijo del señor de las pampas y príncipe de los guerreros. Se trata del primer indígena en ser reconocido por la Iglesia Católica: el Papa Benedicto XVI lo beatificó en 2007, pero el pueblo patagónico lo declaró como «su santito» medio siglo antes.
La historia de Ceferino Namuncurá está atravesada por la Conquista del Desierto, los procesos de evangelización y la tensión entre la cultura occidental y los pueblos originarios. Sin embargo logró convertirse en el primer argentino mapuche, reconocido como beato por la Iglesia Católica.

Nacimiento y escuela en Buenos Aires Ceferino

Namuncurá nació el 26 de agosto de 1886 en Chimpay, a orillas del Río Negro. Su padre, Manuel, el último gran cacique de las tribus indígenas araucanas, se había rendido tres años antes a las tropas de la República Argentina. Después de once años de vida rural libre, Manuel Namuncurá envía a Ceferino a estudiar a Buenos Aires, para que en un mañana pueda defender a los de su raza. El ambiente de familia que se respiraba en el colegio salesiano lo hizo enamorarse de Don Bosco.

Crecimiento espiritual

Creció en él la dimensión espiritual y comenzó a desear el llegar a ser sacerdote salesiano para evangelizar a su gente. Eligió a Domingo Savio como modelo, y durante cinco años, a través de su extraordinario esfuerzo por inserirse en una cultura totalmente nueva, él mismo se convirtió en otro Domingo Savio. Fue ejemplar su empeño en la piedad, en la caridad, en los deberes diarios y en el ejercicio ascético.

Aspirante salesiano

Este muchacho, a quien le resultaba difícil «alinearse» u «obedecer a la campana», gradualmente se convirtió en un verdadero modelo. Era exacto en el cumplimiento de sus deberes de estudio y oración, como quería Don Bosco. Era el árbitro en las recreaciones: su palabra era bien recibida por los compañeros en disputa. Impresionaba la calma con la que hacía la señal de la cruz, como si estuviera meditando cada palabra; con su ejemplo corregía a sus compañeros enseñándoles a hacerlo lentamente y con devoción. En l903 (contando él con dieciséis años y medio, su padre fue bautizado a la edad de ochenta años), Mons. Cagliero lo acepta en el grupo de aspirantes en Viedma, capital del Vicariato Apostólico, para comenzar el latín.

Italia

Debido a su precaria salud, el obispo salesiano decide llevarlo a Italia para que continúe sus estudios de una manera más seria y en un clima que parece más adecuado. En Italia se encuentra con Don Rua y con el Papa Pío X, quien lo bendice con emoción. Asistió a la escuela en Turín y más tarde en el colegio salesiano de Villa Sora, en Frascati. Él estudia con tanto empeño que llega a ser el segundo de la clase.

La Muerte

Pero un mal no diagnosticado a tiempo, tal vez porque nunca se quejaba, lo socavó: la tuberculosis. El 28 de marzo de 1905 fue trasladado al hospital de los hermanos juaninos en la isla Tiberina de Roma. Fue demasiado tarde. Murió allí, pacíficamente, el 11 de mayo. Desde 1924 sus restos mortales descansaron en su tierra natal, en Fortín Mercedes, hasta que en 2009 fueron trasladados a Chinpay, donde multitudes de peregrinos van a venerarlo. Venerable el 22 de junio de 1972; beatificado el 11 de noviembre de 2007 bajo el pontificado de Benedicto XV Su fiesta se celebra el 26 de Agosto

Oración al Beato Ceferino Namuncurá

Señor Jesús, te damos gracias por haber llamado a la vida y a la fe al peñi Ceferino,

hijo de los pueblos originarios de América del Sur.

Él, alimentándose con el Pan de Vida,

supo responderte, con un corazón entero,

viviendo siempre como discípulo y misionero del Reino.

Él quiso ser útil a su gente, abrazando tu Evangelio y tomando cada día su cruz

para seguirte en los humildes hechos de la vida cotidiana.

Te pedimos por su intercesión que te acuerdes

de los que todavía peregrinamos en este mundo

y nos concedas las gracias que te pedimos.

Amén