Evangelio del día 10 de Diciembre “Levanten los ojos a lo alto y miren ”

  • Santa Eulalia de Mérida
  • San Gregorio III

    Libro de Isaías 40,25-31.

    Dice el Santo:
    «¿A quién me van a asemejar, para que yo me iguale a él?» .
    Levanten los ojos a lo alto y miren: ¿quién creó todos estos seres? El que hace salir a su ejército uno por uno y los llama a todos por su nombre: ¡su vigor es tan grande, tan firme su fuerza, que no falta ni uno solo!
    ¿Por qué dices Jacob, y lo repites tú, Israel: «Al Señor se le oculta mi camino y mi derecho pasa desapercibido a mi Dios?»
    ¿No lo sabes acaso? ¿Nunca lo has escuchado? El Señor es un Dios eterno, él crea los confines de la tierra; no se fatiga ni se agota, su inteligencia es inescrutable.
    El fortalece al que está fatigado y acrecienta la fuerza del que no tiene vigor.
    Los jóvenes se fatigan y se agotan, los muchachos tropiezan y caen.
    Pero los que esperan en el Señor renuevan sus fuerzas, despliegan alas como las águilas; corren y no se agotan, avanzan y no se fatigan.

    Salmo 103(102),1-2.3-4.8.10.

    ¡Bendice, alma mía, al Señor!
    Bendice al Señor, alma mía,
    que todo mi ser bendiga a su santo Nombre;
    bendice al Señor, alma mía,
    y nunca olvides sus beneficios.

    El perdona todas tus culpas
    y cura todas tus dolencias;
    rescata tu vida del sepulcro,
    te corona de amor y de ternura.

    El Señor es bondadoso y compasivo,
    lento para enojarse y de gran misericordia;
    no nos trata según nuestros pecados
    ni nos paga conforme a nuestras culpas.

    Evangelio según San Mateo 11,28-30.

    Jesús tomó la palabra y dijo:
    «Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré.
    Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio.
    Porque mi yugo es suave y mi carga liviana.»