La Iglesia de San Juan despide con esperanza y gratitud a las víctimas del accidente en Valle Fértil

En una emotiva y solemne misa celebrada en la Iglesia Catedral San Juan Bautista, la comunidad sanjuanina, junto a familiares y autoridades provinciales, se unió en oración para pedir por el eterno descanso de los servidores públicos fallecidos en el siniestro aéreo.

El dolor y la consternación unieron a la provincia de San Juan en nuestra Iglesia Catedral, donde se ofició la Santa Misa en memoria de quienes perdieron la vida en el lamentable siniestro en Valle Fértil. La celebración, en la que participaron familiares, amigos y compañeros de las fuerzas de seguridad, buscó ser un refugio de fe, consuelo y esperanza cristiana frente a la inmensa pérdida que embarga a toda la comunidad.

La Eucaristía estuvo presidida por el Arzobispo de San Juan de Cuyo, Mons. Jorge Eduardo Lozano, quien estuvo acompañado en el altar por los obispos auxiliares, Mons. Gustavo Larrazábal y Mons. Mario Robles, reflejando la cercanía pastoral de toda la diócesis. Asimismo, el encuentro de fe congregó a las máximas autoridades de la provincia, encabezadas por el Gobernador Marcelo Orrego y el Vicegobernador Fabián Martín, quienes se acercaron con profundo respeto para acompañar y abrazar a las familias afectadas.

Durante su homilía, Mons. Jorge Lozano dirigió palabras de consuelo espiritual, destacando la profunda vocación de quienes ofrendaron su vida en el cumplimiento de su labor. «Ellos eran policías, bomberos, integrantes de defensa civil: hombres que escucharon en lo más profundo de su ser una vocación, la llamada irrenunciable al servicio», expresó el Arzobispo. En su mensaje pastoral, reconoció que «hoy nos une el sufrimiento y el desconcierto», pero invitó a que ese dolor compartido se transforme al tener una «memoria agradecida delante de Dios para que Él custodie nuestros corazones».

El Pastor de nuestra Iglesia sanjuanina recordó a los fieles que el sacrificio de estos trabajadores es un ejemplo luminoso de entrega y amor al prójimo. Citando con exactitud la Palabra de Dios, afirmó: «Jesús mismo nos enseña: ‘Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos’ (Juan 15, 13)». Sus palabras resonaron como un bálsamo de paz, recordando que «la muerte nos deja impotentes ante su fuerza. Pero no nos paraliza. Hay algo que la muerte no puede arrebatarnos, que es la memoria».

Unidos como comunidad

En este tiempo de duelo, el Arzobispado de San Juan de Cuyo reafirma su compromiso de seguir caminando junto a los que sufren, siendo una Iglesia que acompaña y sostiene desde la fe. Elevamos nuestras oraciones para que el Padre de la Misericordia conceda serenidad a las familias y a toda la sociedad sanjuanina que hoy honra a estos valientes servidores.

👉 Te invitamos a leer y reflexionar con el texto completo de la homilía de Mons. Jorge Eduardo Lozano haciendo clic en el siguiente enlace: Homilia Completa