Un pastor al servicio de la verdad y la unidad de la Iglesia
Al cumplirse el tercer aniversario de la muerte del Papa emérito Benedicto XVI, la Iglesia recuerda con gratitud la vida y el legado de Joseph Ratzinger, uno de los grandes pensadores y pastores del siglo XXI, cuya fe profunda y servicio humilde marcaron de manera decisiva la vida eclesial.
Nacido en Alemania en 1927, Joseph Ratzinger fue ordenado sacerdote en 1951 y se destacó tempranamente como teólogo. Participó activamente en el Concilio Vaticano II, aportando una reflexión sólida y fiel a la tradición viva de la Iglesia. A lo largo de su ministerio, supo unir la profundidad intelectual con una fe sencilla y profundamente centrada en Jesucristo.
En 2005 fue elegido Papa, adoptando el nombre de Benedicto XVI. Durante su pontificado, puso en el centro la belleza de la fe cristiana, subrayando la relación armoniosa entre fe y razón, y alentando a la Iglesia a redescubrir sus raíces espirituales en un mundo marcado por la incertidumbre y el relativismo. Sus encíclicas, homilías y catequesis continúan siendo una referencia para la vida pastoral, teológica y espiritual.
Un gesto que marcó profundamente a la Iglesia fue su renuncia al ministerio petrino en 2013, vivida como un acto de humildad y amor a la Iglesia, que abrió un camino inédito de servicio desde el silencio y la oración. Como Papa emérito, permaneció fiel a su vocación, sosteniendo a la Iglesia con su intercesión y su testimonio de discreción.
Benedicto XVI falleció el 31 de diciembre de 2022. A tres años de su partida, la Iglesia agradece su entrega generosa y su legado perdurable, especialmente su invitación a volver a lo esencial del Evangelio: el encuentro personal con Jesucristo, fundamento de toda vida cristiana.
En este aniversario, renovamos la oración por su eterno descanso y el compromiso de custodiar la fe con la misma fidelidad, profundidad y esperanza que caracterizaron su vida y su ministerio.








