Corpus Christi en San Juan: Mons. Lozano invitó a adorar a Cristo en la Eucaristía, en la comunidad y en los más pobres

Con una profunda manifestación de fe, la comunidad sanjuanina celebró este fin de semana la Solemnidad de Corpus Christi en el atrio de la Iglesia Catedral, seguida de la tradicional procesión. En su homilía, el Arzobispo profundizó en las tres dimensiones del Cuerpo de Cristo y animó a fortalecer nuestro compromiso con los más vulnerables. La jornada contó además con la institución de nuevos acólitos y la entronización de una reliquia de Carlo Acutis.

Ayer, el atrio de nuestra Iglesia Catedral fue el corazón de la fe sanjuanina al congregar a cientos de fieles para celebrar la solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo. La Santa Misa, presidida por nuestro Arzobispo, Mons. Jorge Lozano, estuvo acompañada por la presencia de los obispos auxiliares, Mons. Gustavo Manuel Larrazábal y Mons. Mario Robles, reflejando la comunión de nuestra arquidiócesis.

Durante su homilía, Mons. Lozano propuso una profunda reflexión pastoral, recordando que la presencia de Jesús entre nosotros cambió para siempre nuestro modo de vincularnos. El Padre Obispo explicó que hoy celebramos a Cristo en «tres modos diversos, pero complementarios»:

    1. El Cuerpo Eucarístico: La presencia real y verdadera de Jesús en el altar. «Ese ‘Amén’ que decimos al comulgar, confirma nuestra fe en esta presencia de Cristo en su cuerpo», señaló.

    1. El Cuerpo Eclesial: Citando a San Pablo, recordó que al compartir un mismo pan, formamos un solo cuerpo que es la Iglesia. «No podemos estar en comunión con el Cristo Eucarístico y no estar en comunión con el cuerpo eclesial», enfatizó el Arzobispo.

    1. El Cuerpo en los Pobres: Mons. Lozano recordó el Evangelio de San Mateo para subrayar que Jesús está presente de manera particular en nuestros hermanos más necesitados: los hambrientos, sedientos, enfermos y presos.

«Todos somos Cáritas» En el marco de esta celebración y coincidiendo con la colecta anual, el Arzobispo dirigió un mensaje directo a la comunidad: «Todos nosotros tenemos que levantar la mano porque todos somos Cáritas. Todos nos tenemos que acercar a asistir y acompañar a los pobres y enfermos; no es una tarea que le delegamos a algunos, sino que es una responsabilidad de toda la Iglesia».

En sintonía con este llamado a la caridad, Mons. Lozano citó la reciente encíclica del Papa León XIV, recordando que «necesitamos fortalecer una espiritualidad eucarística (…) y ser capaces de acercarnos a la humanidad más frágil».

Nuevos servidores y una «autopista al cielo» La celebración vivió dos momentos de inmensa alegría para la Iglesia local. En primer lugar, los laicos Franco y Gonzalo recibieron el Ministerio del Acolitado, un servicio que los vincula directamente con la preparación del altar y la distribución de la Eucaristía, especialmente acercándola a los enfermos y ancianos.

Finalmente, la comunidad presenció con devoción la entronización de una reliquia de Carlo Acutis (un fragmento de su cabello) en nuestra Catedral. Recordando al joven apasionado por la Eucaristía, a la que llamaba su «autopista al cielo», Mons. Lozano alentó especialmente a los jóvenes a vivir con autenticidad, evocando la célebre frase de Acutis: «Todos nacemos como originales, pero a veces elegimos ser fotocopias».

Tras la Santa Misa, el clero y los fieles peregrinaron en procesión alrededor de la plaza central, llevando a Jesús Sacramentado por las calles de San Juan, en un gesto público de adoración y testimonio de que el Señor camina junto a su pueblo.