En el día del Santo Patrono de la Arquidiócesis, el Arzobispo compartió una profunda reflexión pastoral sobre el valor de la comunidad, el simbolismo de las tradicionales fogatas sanjuaninas y el llamado a dejarnos iluminar por la fe en medio de las tinieblas.
San Juan, 24 de junio. – En el marco de la festividad de San Juan Bautista, patrono de nuestra Arquidiócesis y de la provincia, Mons. Jorge Lozano dirigió un mensaje audiovisual a todos los fieles sanjuaninos. Con un tono cercano y esperanzador, el prelado destacó el sentido profundo de esta fecha, recordando que se trata de un acontecimiento que nos congrega y fortalece nuestros lazos como Iglesia local.
«Celebrar una fiesta patronal es celebrar que somos parte de una comunidad, que no estamos en soledad», expresó el Arzobispo al inicio de su reflexión, subrayando la importancia de sabernos acompañados en nuestro caminar pastoral.
El fuego que ilumina las noches más largas
Haciendo eco de las costumbres arraigadas en nuestros barrios e instituciones, Mons. Lozano dedicó un momento de su mensaje a reflexionar sobre la tradicional quema de fogatas que se realiza en diversos puntos de San Juan. Explicó que esta antigua costumbre adquiere un significado profundamente espiritual en esta época del año:
«En estas que son las noches más largas del año, que la luz de la fe pueda reunirnos como comunidad y ayudarnos a adentrarnos y pasar juntos el momento de las tinieblas», afirmó, invitando a la comunidad a ser luz de contención y esperanza para quienes atraviesan momentos de dificultad.
La misión de señalar al Salvador
Asimismo, el Arzobispo de San Juan de Cuyo recordó el propósito central de la vida del Bautista y cómo su testimonio interpela nuestro presente. Enfatizó que San Juan es quien «nos señala a Jesús, nos muestra quién es aquel que es enviado como Salvador de todos nosotros». En tiempos donde la sociedad busca certezas, la figura del Precursor nos orienta de manera directa hacia el encuentro con Cristo.
Para concluir su mensaje, Mons. Lozano elevó una oración comunitaria, pidiendo a San Juan Bautista que «siga iluminando nuestra vida y que nos siga mostrando por dónde andar en el seguimiento de Jesús», despidiéndose con su habitual y cálida bendición a todas las familias sanjuaninas.



